
Con motivo de la nueva serie de Fox y de la sexta, "shark", no puedo pasar inadvertido al compararla con la serie "House", cuyo actor principal, Dr. Gregory House (Hugh Laurie), odio y detesto con toda mi alma, pero solo al actor, no a la serie en si, pero creanme que odiar al doctor house es de lo mas normal del mundo, es mas, eso demuestra que hace un papel perfecto en la ficción, y muchas veces no le hace falta hablar para decir algo, un actor que demuestra que una mirada dice muchas cosas.

No sigo mucho la serie house, pero cuando la puedo ver, la veo, estamos en una época en donde las series van tomando el control de nuestro televisor, y cada dia son mas, y para todos los gustos, fantasmas, enigmas, poiliciales, educación, ciencia ficción, superhéroes, y la que mas predomina, la de médicos, la mas rentable de todas.

Sin embargo, la serie shark me llamo la atención, su publicidad me quizo dejar en claro, que el doctor house no es el único que puede a llegar a ser desagradable, porque las cualidades del protagonista, Sebastián Stark (james woods), son iguales a las del irónico doctor, (desagradable, sabelotodo, inteligente, sarcástico, despreciable, y con un buen corazón en lo mas profundo de su alma), resultan características idénticas de éstos dos personajes, con la única diferencia que House trata de salvar la vida a una persona, y shark de que su cliente no sea condenado, pero quien nota la diferencia?

Aunque mas allá de todo esto, resulta evidente destacar que shark pueda tener un futuro mucho mejor que house, ya que tiene un componente escencial y muy importante en su vida, un punto de inflexión y sensibilidad, la custodia de su hija, de tan solo 16 años, quien decide quedarse con su padre, cosa que house, no lo tiene, a duras penas se sabe algo de su vida, pero la idea de pensar que pueda aparecer un ser querido que lo haga cambiar me es muy agradable, pero será cuestión de esperar, me encantan este tipo de series, en donde los protagonistas son inteligentes y saben el momento oportuno de dar sus discursos, explicando sus actos, aunque hay veces, en que hay cosas inexplicables, que ningún médico o abogado podría saber.